Los días pasan, y el duelo sigue, la tristeza por momentos se incrementa y otras es más llevadera.
Hoy escuché una canción de Tito Nieves, www.youtube.com/watch?v=GhciBgYbA74 Fabricando fantasías, como pega esa canción al corazón al momento que estoy viviendo; para comprenderme tendrían que vivir lo que me está pasando, porque desde el otro lado es fácil dar consejos, reprender e insistir en que "el dolor es natural pero el sufrimiento es opcional".
Quien no ha perdido un ser amado, no podrá comprender todo el dolor y tristeza que se encierra, no podrá comprender que se ama y se extrañas más fuerte que cuando se está vivo; será difícil expresar la impotencia que se siente y todo el resentimiento que se engloba en un solo ser.
Se busca a esa persona en todas partes, se aferra a sueños a ilusiones, incluso a la esperanza de que Dios haga el milagro de devolverle la vida; que todo sea una pesadilla. Dios ya no oye, como tampoco oyen aquellos que te dijeron no estás sola, puede contar conmigo, puedes llamarme y contarme todo lo que quieras de él.
El duelo, duele, duele en el alma, duele en el corazón, duele en todo aquello que te trae recuerdo, porque podrás quemar, ropa, regalos, objetos, cartas, etc.; pero siempre, siempre habrá algo que te lo recuerde.
Cómo me siento, me siento vacía, triste, sola, y lo sigo buscando, y lo sigo amando y sigo pidiéndole a Dios el milagro de que él regrese, de que me permita termina mi vida con él, que no solo se queden en recuerdos, sueños y promesas.
Y creo que la vida es lo más injusta, que me duele su ausencia, me duele extrañarlo sabiendo que el murió y que nunca lo volveré a ver.
Que me lastima que me digan que está con Dios, que me aferre a una religión para aceptar que él murió, y cómo se acepta que todo se fue, que él ya no está y que yo estoy sola.
Lo extraño, y lo quiero junto a mi.
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